El poder de la academia
Entre más conocía Linux más me gustaban sus herramientas de programación y desarrollo de aplicativos para WEB. Por ejemplo el GCC es un compilador clásico, de esos que no tienen una interfaz gráfica, que muestra un forma precisa en donde y cuales son los errores de compilación, también cumple con los estándares de C/C++, además de estar muy depurado por la gran cantidad de proyectos en los que se utilizaba, la mayoría del Software Libre esta hecho en este compilador. Y para los Grupos de Interés tuve la oportunidad de desarrollar en PHP conectado a MySQL, con el primero es una forma muy fácil hacer páginas WEB dinámicas y el segundo es una base de datos muy liviana que por ello tenía una respuesta muy rápida, muy apropiada para un sitio WEB. Y eso sin mencionar los innumerables lenguajes de programación como: Haskell, CAML, Java, ADA, Fortran Cobol, Logo Pascal, Ensamblador, Basic, Perl, Python, Ruby y un gran etcétera ¿Por qué no usar estas herramientas para las clases de programación y desarrollo de aplicativos para WEB?
Y particularmente esto detenía el pirateo de software en los estudiantes. Cuando se le dice a un estudiante que utilice tal o cual compilador propietario él lo instala en su casa para trabajar cómodamente, pero obviamente no lo compra, sino que lo copia ilegalmente. Esto es debido a los altos precios del software privativo y que un estudiante no tiene dinero para comprar los compiladores de los cuatro o cinco lenguajes que se ven en la carrera. Yo no me sentía muy bien con esta situación, los profesores estábamos incentivando la piratería por querer ignorar una realidad patente. El Software Libre ofrecía una salida a este dilema ético.
De otro lado, el razonamiento era: Entre más personas conozcan Linux más personas estarán inscritas a Iskariote y nos acercaremos más a la masa crítica aumentando con ello la participación. Pero para que Linux fuera la herramienta de trabajo en mis materias era necesario que los estudiantes lo tuvieran instalado y funcionando en su casa.
Al principio pensé: Muy fácil, me apoyo en Iskariote. Al principio les decía que se inscribieran en el grupo y que allí les ayudarían. La idea era no darles todo pre-masticado sino que hubiera un esfuerzo por su parte para instalarlo. Yo sabia muy bien las gran cantidad de conocimiento que se adquieren y lo divertido que puede ser. Pero no funcionó, pasaban varias semanas y los estudiantes ni siquiera habían podido entrar a la página de Iskariote, menos inscribirse en la lista y aún menos conseguido el Linux para instalarlo.
Para remediar esto las primeras clases eran en una sala de computo donde les indicaba paso a paso como inscribirse a la lista Iskariote. Pero tampoco funcionó. Si, aumentó el numero de inscritos en la lista, pero la participación no aumentó y lo más importante, no tenían el Linux instalado ni para la siguiente clase, ni para la que seguía, ni para la otra.
Finalmente me apoyé mucho más en el grupo y programé jornadas de instalación especificas para mis grupos de alumnos. Al principio programaba estas jornadas fuera del horario de clase pero muy pocos de los estudiantes se presentaban, entonces empecé a utilizar dos horas del horarios de clases. Realmente esto tampoco funcionó, por que la mayoría de los estudiantes no traía su equipo y creía que con mirar era suficiente.
Si aumentó algo el número de inscripciones en la lista, pero no la participación. Esto último se debía a que mis materias eran de las pocas que usaban Linux en esa época, por lo que los estudiantes solo se inscribían por que el profesor les decía y desinstalaban Linux el siguiente semestre y a veces a las pocas semanas de haberlo instalado, por que no lo usaban en las demás materias. Además decían que era muy difícil de manejar. Estoy hay que reinterpretarlo de la siguiente manera: Están tan acostumbrados a una interfaz específica que cambiar a otra, independiente de que se fácil o difícil, les cuesta mucho trabajo.
El problema era más profundo, era necesario crear una cultura Hacker en la Universidad y para ello los profesores son vitales en esta labor, pero los que habían no tenía ese perfil. Más adelante se introdujo Linux en el currículum de una manera subterránea gracias a que se contrataron varios profesores de línea Hacker y esto si aumentó la participación.
